¿Cómo se llega a ser un cristiano eficaz en la tarea de hacer discípulos?
«…id y haced discípulos…» (Mateo 28:19)
Lo que cada uno experimenta y aprende de las Escrituras se transmite personalmente a otros en una relación orientada a hacer discípulos. Este estilo de vida gratificante pone en práctica el método elegido por Jesús: la enseñanza en grupos pequeños combinada con la observación durante el entrenamiento personal (véase Marcos 3:14). Como ejemplo de este método de equipar a otros, las epístolas presentan al apóstol Pablo, a quien Bernabé discipuló personalmente después de su conversión en el camino a Damasco, Siria. Bernabé siguió fielmente el ejemplo del Señor al enseñar y entrenar personalmente al joven Saulo de Tarso, quien más tarde sería conocido como Pablo (véase Hechos 13:9).
Pablo pasó un año entero con Bernabé preparándose para su propio ministerio. Esto ocurrió en Antioquía, donde los seguidores de Cristo fueron llamados cristianos por primera vez (véase Hechos 11:26). Aquellos meses les brindaron la oportunidad de conversar, orar y trabajar juntos, compartiendo sus vidas en el ministerio. Para llegar a ser un hacedor de discípulos eficaz como Bernabé, hay que estar dispuesto a invertir tiempo en la vida de otra persona. A menudo se trata de un creyente más nuevo que necesita compañerismo y entrenamiento personal. Este ministerio basado en relaciones personales se desarrolla al cultivar intencionalmente una amistad centrada en Cristo y ofrecer un ejemplo espiritual positivo.
Considere la instrucción tan práctica de Pablo a Timoteo: «Sigue mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo» (1 Corintios 11:1).